Damián Muñoz/Virginia GarcÃa. La Intrusa
STAFF
La necesidad constante de reconocimiento de nuestros actos, hace que confiemos a una persona el papel de testigo. El testigo es nuestra debilidad, de ahí la fuerza para defenderlo y protegerlo. Pero también su fuerte presencia puede influirnos hasta convertirnos en lo más débil del mundo.
Somos personas para alcanzar algo; meternos los unos en los otros, porque es imposible vivir sin la certeza de que en el mundo hay alguien para quien se es imprescindible.
La creación de esta pieza, que coincide con la celebración del décimo aniversario de la compañía, es una especie de acreditación que va a permitir al público entrar en lo más íntimo de este equipo, en lo más íntimo de nuestra costumbre; de la relación entre nosotros y con nuestra forma de entender la danza.
Una invitación para ver de cerca aquello que se ha instalado tanto en nuestras vidas como en lo imaginado en nuestros procesos compartidos de creación.
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